Fidelius, Felipao

El pasado 16 de abril se presentó en el espacio de Villanueva la nueva obra «Fidelius» de nuestro artista Felipao, en una cita organizada por Galería María Porto & David Bardía.

En esta ocasión, el artista propone una reflexión poética en torno a uno de los seres más simbólicos del mundo marino: el caballito de mar. Una criatura aparentemente frágil, pero cargada de significados profundos que conectan directamente con valores esenciales como la lealtad, el cuidado y la permanencia.

A través de esta obra, Felipao se inspira en la naturaleza para construir un relato visual y conceptual donde el mar se convierte en metáfora de la vida. En sus profundidades habita este pequeño ser que desafía lo evidente: el macho que protege, acoge y sostiene a sus crías, y una especie que, en muchos casos, mantiene vínculos de pareja duraderos a lo largo de su existencia.

El proyecto, bajo el concepto de FIDELIUS, explora precisamente esa idea de fidelidad entendida no como rigidez, sino como elección consciente. Una fidelidad que se construye día a día, a través del encuentro, la atención y el cuidado mutuo.

El texto que acompaña la obra profundiza en esta visión:

El mar siempre es un pozo de inspiración; en sus profundidades vive un ser muy pequeño que guarda grandes lecciones. El caballito de mar, frágil a la vista, es en realidad guardián de la vida. El macho recibe, protege y sostiene a sus crías hasta que están listas para salir al mundo.

Pero su enseñanza va más allá. Son de las pocas especies que permanecen fieles a una sola pareja durante toda su vida. Cada día se buscan, danzan juntos y reafirman el lazo que los une.

Una fidelidad que no es rígida, sino consciente: un acto continuo de presencia, de compañía y de atención mutua. Un compromiso que se renueva en el tiempo.

Así, la obra nos invita a reflexionar sobre el significado del cuidado: cuidar no es un momento, sino un camino; amar es elegir permanecer; acompañar es decidir seguir danzando incluso cuando el mar es inmenso y cambiante.

FIDELIUS nos recuerda que la verdadera fuerza no siempre está en conquistar, sino en sostener. No siempre en brillar solo, sino en ayudar a que el otro brille.

En definitiva, una obra que transforma lo pequeño en esencial y lo simbólico en experiencia, invitando al espectador a hacerse una última pregunta:

¿A quién, a qué, estamos dispuestos a cuidar, sostener y amar en nuestro propio mar de la vida?