Isis amamantando a Harpócrates, Antiguo Egipto
TÍTULO: Isis amamantando a Harpócrates
CULTURA: Antiguo Egipto
ÉPOCA: Baja Época, 664 – 323 a.C.
MATERIAL: Piedra
DIMENSIONES: 14 cm de altura
CONSERVACIÓN: Buen estado de conservación. Presenta una falta en el lateral derecho del trono. La corona ha sido reconstruida.
PROCEDENCIA:
- Colección particular, Gran Bretaña. Adquirida con anterioridad a la década de 1970.
PRECIO: Consultar
Descripción
TÍTULO: Isis amamantando a Harpócrates
CULTURA: Antiguo Egipto
ÉPOCA: Baja Época, 664 – 323 a.C.
MATERIAL: Piedra
DIMENSIONES: 14 cm de altura
CONSERVACIÓN: Buen estado de conservación. Presenta una falta en el lateral derecho del trono. La corona ha sido reconstruida.
PROCEDENCIA:
- Colección particular, Gran Bretaña. Adquirida con anterioridad a la década de 1970.
PRECIO: Consultar
DESCRIPCIÓN:
Figura egipcia en piedra verde que representa a la diosa Isis entronada amamantando a su hijo Horus. La diosa porta sobre la peluca tripartita, su corona característica compuesta por los cuernos de una vaca con el disco solar en medio. Sobre los muslos está sentado el dios Harpócrates, u Horus niño, sujetado por la cabeza con la mano izquierda de su madre Isis. La mano derecha la tiene apretando su pecho izquierdo en señal de lactancia. Una imagen de fuerte valor protector y maternal, vinculada a la legitimidad dinástica, la fecundidad y la continuidad de la vida.
Durante la Baja Época, este tipo de representaciones alcanzó una gran difusión como imagen devocional. Isis, madre y protectora por excelencia, fue una de las divinidades más veneradas del panteón egipcio, mientras que Harpócrates —Horus niño— simbolizaba la renovación, la realeza y el triunfo de la vida frente a las fuerzas del caos.
La diosa Isis, según los relatos hija de Gueb y de Nut, hermana de Osiris, de quien también fue considerada la esposa. Era la deidad fue denominada como; “Gran maga», «Gran diosa madre», «Reina de los dioses», «Fuerza fecundadora de la naturaleza», «Diosa de la maternidad y del nacimiento».
Osiris reinaba en el antiguo Egipto con paz, armonía y sabiduría. El Nilo fertilizaba la tierra y las cosechas eran abundantes. Un día, Osiris salió de viaje para conocer otras civilizaciones y dejó el reino bajo el mando de su esposa Isis. Seth, su envidioso hermano, se sintió humillado pues creía que él debería gobernar y no Isis. A la vuelta Osiris fue asesinado por su hermano, y la diosa Isis, auxiliada por otras divinidades como Neftis y Anubis, buscó y encontró el cuerpo troceado de su esposo, lo recompuso y, por medio de especiales ritos, le devolvió a la vida. Tras ello, se unió físicamente al dios resultando embarazada de él. El hijo póstumo de Osiris sería Horus niño, Harpócrates, quien posteriormente vengaría a su padre luchando contra Seth.
Al ser una de las deidades principales, Isis fue venerada durante toda la historia de Egipto, ya en la última época se le erigió su mayor templo den la isla de Philae. El mundo grecoromano adoptó sus características asociándolas a Afrodita y Venus. Otro de sus principales aspectos, la condición de “madre del dios” también sería relevante en sus cultos influenciando al catolicismo y al cristianismo ortodoxo.
Harpócrates, u Horus niño, es originario de Heliópolis, como hijo de Isis y Osiris. Fue venerado en muchos otros santuarios, como en Edfú, Tebas, Coptos, Mendes, etc., en los que se le adoraba con otras formas adoptadas de Horus. Harpócrates es el símbolo viviente del Sol al salir en la entrada de la primavera. Nació después de la muerte de su padre Osiris. Se representa así, como un niño débil, al que tuvo que esconder su madre, la diosa Isis, en los pantanos del Delta del Nilo, para protegerlo del malvado Seth, hermano de su padre. Pero al igual que el sol débil del amanecer se convierte en un Sol poderoso, el dios-niño se convierte en el Horus poderoso y vengador de la muerte de su padre, luchando contra Seth. Su madre, Isis, de este modo, le convertiría en el gran Horus que reinaría sobre los hombres y los dioses.












