Études de personnages, Picasso

TÍTULO: Études de personnages

AUTOR: Pablo Ruiz Picasso (Málaga, 1881 – Mougins, 1973)

ÉPOCA: h. 1905

MATERIAL: Tinta, gouache y acuarela sobre papel verjurado

DIMENSIONES: 24,8 x 32,1 cm

PROCEDENCIA: 

– Colección particular, Robert von Hirsch (1883–1977), Basilea.

– Procedente del patrimonio de Robert von Hirsch, Basilea (hasta 1978, Sotheby Parke Bernet & Co.).

– Colección del Fondo de Pensiones de British Rail, hasta 1989, Sotheby’s.

– Colección particular, hasta 1995, Sotheby’s.

– Colección particular, adquirida de la anterior, hasta 2004, Sotheby’s.

– Colección particular, adquirida de la anterior.

 

PRECIO: Consultar 

Descripción

TÍTULO: Études de personnages

AUTOR: Pablo Ruiz Picasso (Málaga, 1881 – Mougins, 1973)

ÉPOCA: h. 1905

MATERIAL: Tinta, gouache y acuarela sobre papel verjurado

DIMENSIONES: 24,8 x 32,1 cm

PROCEDENCIA: 

– Colección particular, Robert von Hirsch (1883–1977), Basilea.

– Procedente del patrimonio de Robert von Hirsch, Basilea (hasta 1978, Sotheby Parke Bernet & Co.).

– Colección del Fondo de Pensiones de British Rail, hasta 1989, Sotheby’s.

– Colección particular, hasta 1995, Sotheby’s.

– Colección particular, adquirida de la anterior, hasta 2004, Sotheby’s.

– Colección particular, adquirida de la anterior.

 

PRECIO: Consultar 

 

PUBLICACIONES:

  1. Sotheby’s Parke Bernet & Co., Londres. “The Robert von Hirsch Collection”, 27 de junio de 1978, lote 856. Ilustrado a color.
  2. Sotheby’s, Londres. “Impressionist and Modern Paintings, Drawings and Sculpture, From the Collection of The British Rail Pension Fund”, 4 de abril de 1989, lote 23. Ilustrado a color.
  3. Sotheby’s, Londres. “Impressionist and Modern Paintings, Drawings and Sculpture, Part I”, 27 de junio de 1995, lote 25. Ilustrado a color.
  4. Sotheby’s, Londres. “Impressionist & Modern Works on Paper”, 22 de junio de 2004, lote 450. Ilustrado a color.
  5. MOSBY, D.F. (ed.). “Impressionist and Post-Impressionist Works from a British Collection”. The Picker Art Gallery, Colgate University, Hamilton / Archer M. Huntington Art Gallery, The University of Texas, Austin. 1986. Nº cat. 35, ilustrado en pág. 99.
  6. “Exhibition of Impressionist and Post-Impressionist Works from a British Collecion”. Norfolk Museums Service, Norwich Castle, 1987. Nº cat. 17.

 

EXHIBICIONES:

– “Impressionist and Post-Impressionist Works from a British Collection”. The Picker Art Gallery, Colgate University, Hamilton, New York, marzo-mayo de 1986. The Archer M. Huntington Art Gallery, The University of Texas, Austin, septiembre-noviembre de 1986. Castle Museum, Norwich, octubre-noviembre de 1987.

 

DESCRIPCIÓN: 

– Firmado en el ángulo inferior izquierdo: «Picasso». 

Creada entre 1904 y 1905 por un joven Picasso de apenas veintitrés años, “Études de personnages” refleja un momento crucial de la etapa inicial del artista: la transición entre los periodos azul y rosa, marcada por la influencia fundamental del arte arcaico, que determinará el camino de Picasso hacia la reinvención radical de la figuración que culminará, unos años más tarde, en el nacimiento del cubismo. Las figuras de este dibujo, de hecho, revelan un creciente clasicismo influenciado por el arte arcaico griego y también por la escultura íbera: rostros como máscaras, cuerpos escultóricos, una serenidad hierática filtrada a través de la sensibilidad moderna.

La obra funciona, además, como una valiosa fuente directa para la comprensión del método de trabajo de Picasso: incluye veintidós figuras realizadas en al menos tres momentos diferentes, vinculadas con diversos dibujos y pinturas realizados por el artista en estos mismos años. En su estudio de la obra con motivo de la exposición de Picasso celebrada en Hamilton (Nueva York) en 1986, el profesor Robert McVaugh señala que los primeros elementos de la composición fueron, probablemente, la gran figura femenina central y su eco invertido situado más lejos, a la izquierda. Destaca que la contención de estas figuras, sus contornos de trazo fluido y el uso del blanco para intensificarlas las vinculan con el trabajo realizado por Picasso a raíz de su viaje a Holanda en el verano de 1905 (figs. 1 y 2), por lo que sitúa el dibujo precisamente en ese año. Por otro lado, relaciona el desnudo masculino del lado derecho con los numerosos bocetos de acróbatas que el artista realizó en el Cirque Médrano: la atlética figura de gesto orgulloso y un tanto impaciente podría haber sido realizada durante una de sus sesiones de bocetos para la familia del cómico circense conocido como el Tío Pepe durante 1905 (fig. 3). McVaugh señala asimismo que en este desnudo masculino puede rastrearse el germen de la serie de acróbatas que dibujará en el invierno de 1905 a 1906, así como de los jóvenes desnudos de “L’abreuvoir chevaux au bain”, realizado durante la primavera de 1906 (fig. 4).

Las diecinueve figuras restantes de la obra son completamente diferentes a las tres ya mencionadas en su trazo nervioso y en el estudiado desequilibrio de sus posiciones, más cercanas por tanto a los estudios de Picasso de jinetes, amazonas y acróbatas de ese mismo año de 1905 (fig. 5). La figura femenina dramáticamente inclinada hacia el frente en el grupo de tres personajes del ángulo inferior izquierdo puede relacionarse, por su parte, con los bocetos para el lienzo “Les noces de Pierrette”, de principios de 1905 (fig. 6), mientras que las mujeres más serenas de la zona central del dibujo tienen su eco directo en la mujer del fondo de “Acrobat sur une boule”, del mismo año (fig. 7).

Pese a la heterogenia formal, la maestría del joven artista convirtió este dibujo en una obra unitaria de impresión espontánea y composición equilibrada, tal y como atestigua la firma deliberada: Picasso comprende el dibujo como una composición visual autónoma. Esta complejidad en la concepción y ejecución de la obra incide en la importancia fundamental que el medio gráfico tuvo para el artista a lo largo de toda su carrera. Sus dibujos funcionaron siempre más allá del mero boceto o estudio, como obras vivas que revisitar y transformra a la luz de nuevas inquietudes pictóricas. Las figuras de este “Étude de personnages” funcionan, por tanto, como un catálogo de ideas visuales que resurgirán inmediatamente después en importantes pinturas como “Femme à l’éventail” (fig. 8) o “Le harem” (fig. 9).

1905 fue un año clave para el joven Picasso, quien con apenas veinticuatro años se hallaba en un punto de inflexión en su carrera, recién instalado en París. Entre 1901 y 1904 había desarrollado su periodo azul, dominado por una gama cromática de tonos entre azules y amoratados, de carácter trágico y tono fúnebre. Fueron años marcados por el dolor que sentía tras la muerte de su amigo Carlos Casagemas, quien se suicidó de un disparo en un café el 17 de febrero de 1901, tras haber fallado el tiro destinado a la mujer que le había rechazado, Germaine Gargallo. El dolor del artista se traducirá en una etapa alegórica, de intensidad emotiva y psicológica, con obras caracterizadas formalmente por la simplificación de volúmenes y contornos, el alargamiento manierista de las figuras y, especialmente, por la soledad de sus protagonistas, que Picasso representa aislados, en entornos imprecisos. Su llegada a París, en la primavera de 1904, supondrá el descubrimiento de nuevas influencias intelectuales y artísticas, nuevos estímulos que determinarán el inicio de su madurez como artista.

A finales del otoño de 1904 se inicia el conocido como periodo rosa de Picasso, que se desarrollará hasta 1906. El cambio más evidente es el cromático, dado que las tonalidades cálidas, predominantemente rosadas y ocres, sustituyen a los antiguos tonos azules, fríos y dramáticos. Picasso utiliza esta nueva paleta para abordar temas distintos de los antiguos personajes marginales del periodo azul; ahora se centra en el mundo del circo y en la figura de la mujer, motivos que plasma con gran vitalidad y con un nuevo enfoque ya netamente plástico, donde la experimentación formal adquiere un protagonismo absoluto, quedando ya atrás la herencia simbolista decimonónica. Picasso mantiene la tendencia monocromática pero con un tono rosado que evoca el color de la cerámica, de la piel y de la propia tierra, con el que construye atmósferas de etérea tristeza en las que aún subyace la melancolía de la anterior etapa azul, aunque ahora caracterizada por un inequívoco tono afectuoso. Es una época de lirismo nuevo, tonos cálidos y colores empolvados, líneas suaves y delicadas, con mayor énfasis en la línea y el dibujo que en el color. Esta nueva temática, paleta y sensibilidad coinciden con la llegada a la vida de Picasso de su primer gran amor, la modelo y artista Fernande Olivier (1881-1966). Iniciaron su relación en agosto de 1904, si bien el rostro de su nueva amante no aparecerá en su obra hasta la primavera del año siguiente, convirtiéndose en una constante en los años de experimentación formal y estética que culminarán con la creación del cubismo. 

El 25 de febrero de 1905 Picasso dará a conocer sus primeras obras del periodo rosa en una importante exposición celebrada en la galería Seurrier de París. Esta muestra supuso su mayor reconocimiento desde su exposición en 1901 en la Galería Vollard, y fue también la ocasión que le permitió conocer al poeta, dramaturgo y teórico del arte Guillaume Apollinaire (1880-1918), a quien le unirá una gran amistad desde entonces, sustentada en una profunda afinidad intelectual y artística. Con Apollinaire compartió su interés por el mundo del circo; a ambos les interesaba la figura del artista circense itinerante, desarraigado, como evocación de la situación del artista en la sociedad moderna. 

Cabe destacar la importancia de la procedencia de esta obra, que perteneció a uno de los más grandes mecenas y coleccionistas de arte del siglo XX, Robert von Hirsch (Frankfurt, 1883 – Basilea, 1977). Asesorado por Georg Swarzenski, director del Städelsches Kunstinstitut de Frankfurt, von Hirsch comenzó a coleccionar pintura siendo muy joven. En 1907 adquirió su primera obra, un lienzo de Toulouse-Lautrec, a la que siguió pronto otra de Picasso. Amplió sus conocimientos artísticos a través de diversos viajes de estudios junto a Swarzenski y, durante varios años, amplió su colección con la obra de grandes pintores holandeses del siglo XIX. 

Sin embargo, será durante el corto periodo entre finales de la década de 1920 y principios de la de 1930 cuando von Hirsch reúna la gran colección de arte medieval y renacentista que lo haría internacionalmente famoso. No obstante, con el ascenso del nazismo se vio obligado a exiliarse en Basilea; obtuvo permiso de las autoridades para abandonar Alemania con toda su colección, a cambio de legar al Estado el “Juicio de Paris” de Lucas Cranach. 

Ya instalado en Suiza, la fama de su incomparable colección de arte atrajo a su casa a todo tipo de expertos y amantes del arte. En paralelo, tras la guerra su actividad como coleccionista habrái de tomar una nueva dirección a raíz de su matrimonio con la escultora Martha Dreyfus-Koch. Ella lo animó a adquirir antigüedades, esculturas renacentistas, obras maestras del impresionismo y, finalmente, a centrarse en la adquisición de arte del siglo XX, comenzando por pintores como Modigliani, Matisse, Soutine y Picasso, quien había sido hasta entonces el único representante del arte del siglo XX en la colección von Hirsch. Visitantes de todo el mundo acudirán durante décadas a la residencia del matrimonio en Basilea para admirar la colección y también el famoso jardín botánico que creó Martha. A la muerte de ésta, en 1965, un von Hirsch ya anciano se replanteará el futuro de su colección; firme creyente en la libre circulación de las obras de arte, quiso que sus obras se distribuyeran en el mercado, pero también legó ciertas piezas a familiares, amigos y museos.  

 

BIBLIOGRAFÍA:

  • KARMEL, P. “Picasso and the Invention od Cubism”. Yale University Press. 2003.
  • MCCULLY, M. (ed.). “Picasso: The Early Years, 1892-1906”. The National Gallery of Art. 1997.
  • RICHARDSON, J. “A Life of Picasso”. Random House. 1991-1996.

 

PARALELOS:

Fig. 1 Pablo Picasso. “Les trois hollandaises”, 1905. Pintura con cola sobre cartón. Centre Pompidou, París, inv. AM 2463 D.

Fig. 2 Pablo Picasso. “Fillette à la corbeille fleurie”, 1905. Óleo sobre lienzo. Colección particular, Nueva York.

Fig. 3 Pablo Picasso. “La famille de saltimbanques au macaque”, 1905 (edición de 1913). Grabado a la punta seca a partir de un dibujo a lápiz y tinta. The National Gallery of Art, Washington D.C., inv. 1950.16.160.

Fig. 4 Pablo Picasso. “L’abreuvoir chevaux au bain”, 1905-06. Gouache sobre tablero. The Metropolitan Museum of Art, New York, inv. 1984.433.274.

Fig. 5 Pablo Picasso. “Six chevaux de cirque avec cavaliers”, 1905. Lápiz y tinta sobre papel. The National Gallery of Art, Washington D.C., inv. 1990.49.2.

Fig. 6 Pablo Picasso. “Les noces de Pierrette”, 1905. Óleo sobre lienzo. Colección SBI Shinsei Bank, Japón.

Fig. 7 Pablo Picasso. “Acrobat sur une boule”, 1905. Óleo sobre lienzo. Museo Pushkin de Bellas Artes, Moscú, inv. Ж-3399.

Fig. 8 Pablo Picasso. “Femme à l’éventail”, 1905. Óleo sobre lienzo. The National Gallery of Art, Washington D.C., inv. 1972.9.19.

Fig. 9 Pablo Picasso. “Le harem”, 1906. Óleo y grafito sobre lienzo. The Cleveland Museum of Art, inv. 1958.45.